miércoles, 5 de agosto de 2009

5.000 Visitas

Hoy al entrar en mi Blog me he dado cuenta de que he superado las 5.000 visitas... es increíble !

Nunca imaginé cuando inauguré este blog que conseguiría esta cifra de visitas (muchas son mías lo sé) pero pensar que tanta gente haya podido interesarse por las cosas que aquí cuento me encanta...

Quiero daros las gracias a todos los que me visitáis y os interesáis por mi y me dais consejos... de verdad os lo agradezco.

Ya son 24 seguidores los que tengo y a muchos de vosotros os he podido conocer en persona en las numerosas carreras a las que hemos asistido durante este año. Siempre es agradable conocer a gente que comparte tus mismos gustos.

Si para mi, correr es un hobby, aún lo es más combinado con este Blog.

Muchas gracias a todos, por vuestro apoyo, enseñanzas, ánimos y comentariaos diversos.

lunes, 27 de julio de 2009

Una carrera un tanto atípica !


¿Madrugar un Domingo? ¿para ir a correr y pasar calor? ... que poca gente nos entiende !!!...

Pues ahí estábamos mi amigo Rafa (Darth Frosklis) y yo, preparados para tomar la salida en el XXVII Trofeo de San Lorenzo.

Es la primera vez que hago una carrera en pleno verano... y he pagado la novatada... correr con tanto calor no permite al cuerpo sacar su máximo rendimiento... mi sensación al acabar la carrera fue extraña, pensé que si la misma carrera hubiera sido en el mes de Febrero, me habría costado menos y habría rebajado el tiempo en 4 o 5 minutos.

Al iniciar la carrera, Rafa y yo nos marcamos un objetivo, basándonos en nuestro estado de ánimo y pensando incluso en que estábamos en baja forma por haber tenido un ritmo de entrenamientos un poco más "ligth" en el último mes.
Rafa se propuso llegar en aprox. 45 min. y yo en aprox. 50 min.
Corrimos juntos el primer km, a un ritmo de 4:45, pero Rafa que esta bastante más fuerte que yo decidió darle vidilla al tema para "coger con carrerilla" la pesada cuesta de San Vicente, que para mí fue el punto clave de la carrera, mantuve el ritmo de carrera a 4:45 los tres primeros kms, pero al terminar la cuesta de San Vicente, me rompí totalmente y ya no pude mantener el ritmo por debajo de 5 min.

El recorrido fue realmente espectacular, me atrevo a decir que el más bonito de las últimas carreras que he corrido por Madrid (Media Maratón, Maratón, etc...).

Hubo dos avituallamientos, con botellas de agua fría uno de ellos... menos mal! yo iba totalmente seco!... era curioso ver como los corredores iban en fila india para aprovechar la pequeña franja de sombra que daban los edificios entre calle y calle... el calor era insoportable, el cuerpo iba muy pesado, la garganta seca todo el rato...
Llegué a meta en 56:47, ¿porque?... algo había salido muy mal, llegué un poco desilusionado y cabizbajo... no es posible que haya perdido tanto la forma!, es cierto que he engordado 3 o 4 kg en los dos últimos meses y que he entrenado poco... pero esto no puede ser! ...
Bueno..., dejo mi chip y recojo la medalla y la camiseta (muy chula), a continuación me bebo 3 litros entre acuarius, agua y zumo de naranja y me habría bebido cualquier líquido que me hubieran puesto por delante. Sin parar de sudar a chorros me fui a estirar un poco al sitio donde había quedado con Rafa para ir a tomarnos un café y charlar un rato de nuestras cosas...

El me comentó que había tenido más o menos las mismas sensaciones que yo... también llego 6 minutos por encima de la marca que se había propuesto... Me contó que su Garmin le había medido 11.000 metros en vez de los 10.600 metros que se supone que tenia la carrera.
Así que no he podido evitar hacer unas cuantas reflexiones para poder entender porque tanto Rafa como yo habíamos fallado en nuestros pronósticos (cosa rara en un corredor):

REFEXONES:
1) El recorrido estaba mal medido, media 400 metros de más, esto supone un retraso de aprox. 2 minutos.

2) El excesivo calor no permite al cuerpo rendir al máximo, siempre es más favorable, al menos en mi caso, que la temperatura sea inferior, lo ideal 12-16 grados. Esto me pudo costar otros 2 minutos más.

3) El perfil de la carrera era demasiado agresivo, muy duro, casi el 70% eran subidas. Otro par de minutos.


4) Sin duda me deja más tranquilo que el ganador de la carrera invirtió casi 36 minutos, cuando una carrera de este tipo se suele ganar con un tiempo de aprox 30 o 31 minutos.

Así que visto de esta manera, me cuadra algo más mi desastroso tiempo y me quedo más tranquilo.

Por cierto, lo importante es que me lo pasé fenomenal, que es lo que me importa, quedar con gente para correr es genial, además siempre acabas viendo caras conocidas, porque siempre vamos los mismos.

Resumen:

Rafa Jimenez (Blog: Darth Frosklis) 51:05
David Antolín (Blog: MaeseRunner) 56.47

P.D. Rafa, siempre se me olvida preguntarte de donde viene eso de "Darth Frosklis".

jueves, 23 de julio de 2009

En verano no hay carreras ...

Quiero hacer diezmiles..., mi nuevo objetivo es bajar de 45 minutos en 10.000 metros antes de que acabe el año.

Mi mejor marca es 47:12 conseguidos en la Carrera del agua de este año, mientras me preparaba para el Maratón de Madrid
Mi intención ahora es trabajar bien las series para ganar velocidad.
También es cierto que me está costando arrancar con los entrenamientos después de 2 meses sabáticos.

Para motivarme a entrenar necesito apuntarme a alguna carrera los domingos... así que revisando el calendario de carreras me he fijado que en verano no hay muchas ofertas, no entiendo porqué. ¿Será porque hace tanto calor que no hay suficiente afluencia de publico?, o porque la mayoría de los runners están de vacaciones?
No hay carreras buenas hasta el mes de Septiembre. En Agosto nada de nada...

El caso es que lo único que he encontrado en el corto plazo es la carrera popular del Trofeo de San Lorenzo, tiene muy buena pinta porque es por las calles del centro de Madrid, y el recorrido es muy bonito. La única pega es que son 10.600 metros, no me vale para acreditar marca en "mis diezmiles" ... pero es lo más parecido que he encontrado... además necesito motivarme para correr y el ambientillo de las carreras es lo que más vidilla me da.


El perfil de la carrera es durillo, pero es bueno para volver a coger hábito. Mi intención es intentar bajar de 50 minutos, voy a estar un poquito justo porque estoy bastante desentrenado... pero bueno!

Ya os contaré el Domingo que tal me va.

¿Alguno de vosotros conoce algún 10.000 en los alrededores de Madrid durante el mes de Agosto?

lunes, 6 de julio de 2009

MaeseRunner: ¡¡ EL REGRESO !!


Estimados seguidores de mi Blog,

Pido disculpas por esta larga ausencia, os agradezco vuestra paciencia y el interés mostrado por alguno de vosotros que incluso me mandó un correo preguntandome que si estaba bien o me pasaba algo (mostrando preocupación por mi larga ausencia)...

Algunos dicen que después de correr un maratón, a uno le entra un bajón total y le cuesta mucho retomar los entrenamientos y seguir adelante ... posiblemente es lo que me haya sucedido a mí, han pasado más de dos meses y no he dado señales de vida en este Blog y tampoco he vuelto a entrenar en serio... pero eso ya pasó ... ¡quiero volver! ... ya tengo nuevos objetivos en los que centrarme (ya os iré contando).

Pero lo primero de todo es cumplir con mi palabra de colgar la crónica de mi primer maratón...

He querido hacer algo especial para vosotros, ... algunas imágenes valen más que mil palabras, espero que os guste mi reportaje, ya me contaréis !

Saludos a todos.

PINCHAD EL ENLACE PARA VER EL VIDEO DE LA CRONICA

Duración 9 mintos.
http://www.youtube.com/watch?v=u110YBaEbFQ


domingo, 26 de abril de 2009

¡ Triunfo Total ! ... Objetivo MAPOMA Conseguido.

Estoy muy contento, ha sido un día que no olvidaré jamás, he disfrutado como nunca.

He conseguido mi objetivo, con el que soñaba desde hace años, terminar el Maratón de Madrid !!
Tenía mucho miedo, y he sido muy conservador, me propuse un ritmo de paseo 6 minutos/km, solo quería disfrutar y acabar sin sufrir. No solo no he sufrido sino que he disfrutado desde el principio hasta el final, acabando con buenísimas sensaciones y sin dolores, solo cansado lógicamente.

Pero ¡ojo!, sé a ciencia cierta que el mérito no es solo mio... allí estaba mi familia, sin su apoyo y sus ánimos no habría disfrutado tanto, ni habría llegado en tan buenas condiciones ... por eso quiero darles las gracias a todos...
... a mi mujer, mis padres, mis tías, mi hermana, mi cuñado, mis sobrinos, mi amigo Miguel ¡Gracias a todos por acompañarme!

He disfrutado y he acabado, y lo más importante me quedo con ganas de repetir, la próxima vez me plantearé hacer una buena marca... esta vez he sido prudente terminando con un tiempo de 4:24:35 (eso si, a ritmo constante de 6min/km, como me había planteado)... para la próxima vez intentaré bajar de las 4 horas.
En un par de días tendréis la crónica detallada (cargada de anécdotas) y colgaré las fotos.

Resumen: ¡SOY FELIZ!

sábado, 25 de abril de 2009

Mañana es el gran dia !! ¿Triunfo o fracaso?

Hoy ha sido un día tranquilo, sin entrenos, sin estrés, relajación total ... algo de nervios, pero controlados.
Hidratación, ingesta de hidratos, meditación...

Preparar el material, que no se me olvide nada!

Ayer vino mi familia a cenar a casa y planificamos la carrera y los puntos de reunión donde van a ir a verme... es una suerte cotar con ellos para que me animen y me ayuden a completar mi hazaña.

Mi mujer, como siempre, estará conmigo desde el principio, se pegará el madrugón para llevarme a la salida y compartir conmigo esta aventura desde el km 0 (bueno, la aventura comenzó en Noviembre de 2008 y siempre me ha apoyado y ayudado, le debo tanto!)

Poco antes del km 15 hemos fijado el siguiente punto de reunión, donde se unirán mi padre y mi madre, allí estarán dando ánimos y haciendo fotos (esto da más aporte de energía que cualquier avituallamiento).

Después nos veremos antes del km 20 y en el 25, donde también se unirá mi tía Elisa, ella siempre tan sonriente con la frase que siempre me dice cuando me ve "Cuqui mon amour"...

En el km 32, a eso de las 12:15, mi hermana Elena (Maratoniana) y mi amigo y entrenador Miguel (Maratoniano de élite), se unirán también, pero ellos dos correrán conmigo los últimos 10 km, para animarme en lo más dificill de la carrera.

Espero no defraudar a nadie, sobretodo a mi mismo. Me siento capaz y lo veo posible, mentalmente estoy preparado y animado.

En principio solo cuento con este cartucho... ha sido duro llegar hasta aquí y de momento no tengo intención de repetir esta proeza. Va a nacer mi hijo en Agosto y me apetece dedicarle tiempo, me va a ser muy difícil sacar tanto tiempo en mi vida diaria para entrenar durante meses y tantas horas como he hecho hasta ahora. Seguiré corriendo, eso seguro! pero distancias más cortas, los diezmiles me encantan... y mi nuevo objetivo (después de la Maratón) es conseguir bajar este año de los 45'. Y el año que viene acercarme a los 40'.

Ahora mismo estoy tranquilo, con todo preparado, mañana me levantaré con los nervios y la adrenalina típicas de antes de las carreras, sensación que me encanta....

Por la tarde, espero poder celebrar mi triunfo y disfrutar del sentimiento de haber conseguido algo que llevo tantos años deseando hacer "TERMINAR UN MARATÓN"


jueves, 23 de abril de 2009

Reunión de Blogueros en MAPOMA 8:15 am ¿te apuntas?

Compañeros Blogueros;

El pasado Domingo día 5 de Abril, 45 minutos antes de la salida del Medio Maratón de Madrid unos cuantos blogueros decidimos quedar para conocernos personalmente.
Con la intención de charlar unos minutos para darnos ánimos, compartir sensaciones y disfrutar todos juntos un rato del ambientazo de la salida.
Algunos de nosotros solemos ir solos a estos eventos y yo creo que siempre es más divertido poder compartir una carrera con amigos ...
¿y por que no aprovechar el contacto que tenemos a través de nuestros respectivos blogs para hacer amistad con gente que comparte tu misma afición?

En definitiva compañeros, vuelvo a convocar una reunión para los que os apetezca y podáis acercaros cinco minutos para que nos veamos las caras.

La hora: 8:15 a.m.
Después a cada uno le da tiempo a calentar y a colocarse en la salida en el cajón que tenga pensado.

Lugar: Paseo de Recoletos esquina con Calle Recoletos, en la puerta de la Cafetería Alameda.
La salida está más o menos en la plaza de Colón, desde este sitio vemos bien la salida para situarnos cada uno en su puesto cuando la carrera vaya a empezar.
Por favor, a los que os apetezca ir indicármelo en los comentarios, para estar pendiente de vuestra llegada.
Saludos.

domingo, 19 de abril de 2009

Medio Maratón de Madrid, el aperitivo antes del MAPOMA.


Ya solo me queda una semana para finalizar mi gran aventura del año, que como ya sabéis, es conseguir terminar mi primer MARATÓN.
Ha sido duro llegar hasta aquí: muchos meses de entrenamiento, muchos kilómetros recorridos, en muchas ocasiones he tenido que vencer a la pereza y en otras, vencer el frío, el viento, el granizo, la nieve, las ampollas, los dolores, etc... pero yo creo que ha merecido la pena. Me encuentro física y mentalmente muy bien, he perdido hasta 16 kg, he vencido mis lesiones, mis miedos, mis perezas, me encuentro mentalmente preparado.
Aunque las dos últimas semanas no he estado muy bien, me he cuestionado mis posibilidades de poder acabar los 42 km muchas veces, pero ya he vencido mis temores ... señores, estoy preparado !, quiero que llegue ya el gran día.
Después de haber estado mucho tiempo en el "dique seco", y desde que retomé mis entrenamientos de atletismo en Octubre de 2008, y hasta hoy, el balance ha sido muy positivo, mi incursión en internet a través de este blog y los amigos y compañeros de fatigas que he conocido, a través de él, ha hecho que me comprometa más conmigo mismo, con los entrenamientos y con los lectores.
El hecho de haberme comprometido hace meses a través de este blog a correr un maratón, en muchas ocasiones me ha supuesto no echarme atrás para no quedar mal con los lectores y seguidores ¡es curioso!. A veces pensé en tirar la toalla. Pero luego ¿cómo lo iba a explicar en el blog?, ¿qué excusa iba a poner?.
Mi última carrera antes de la Maratón, fue hace dos semanas:
La Media Maratón de Madrid... que gran día! ... disfruté muchísimo, porque por primera vez desde que empecé a correr hace años, me he sentido muy integrado en un mundillo que me fascina: conocer amigos con los que compartir mi afición, que a través del blog, cada vez son más.
Las buenas sensaciones vividas, la progresión en mi forma física y mis marcas personales, todo esto me hace sentir "especial" sobre todo muy feliz.
La semana después de la carrera me pasé horas leyendo el blog de mis compañeros y sus comentarios y me alegra enormemente que me mencionen en sus crónicas y que les gustara la idea de quedar antes de la carrera para charlar un rato, darnos ánimos, conocernos y hacer planes para vernos en otras carreras o incuso quedar alguna vez para entrenar juntos y tomar una cerveza.
Hacer amistad con gente que comparte tus aficiones siempre es una alegría.
Después de la San Silvestre nunca había estado en una carrera con tanta expectación y tantos participantes, el tiempo nos acompañó en una fantástica mañana.
La salida, amenizada por los saltos de las brigadas paracaidistas, que además participaron en la carrera, fue la nota curiosa del día. Varias brigadas corrieron en formación y durante toda la carrera fueron cantando las canciones típicas de los soldados (como en las películas de los marines), muy entretenido para los que corríamos al lado.
A las 8:45 fue la quedada Bloguera, el primero en llegar fue Jaime Navarrete con un amigo, él me reconoció enseguida, nos presentamos y charlamos un rato, me dijo que no podía correr porque estaba lesionado, y tenia que recuperarse para el MAPOMA.
Después llegó Rafa de "Darth Frosklis", es igualito que en la foto de su blog, no dudamos en ningún momento de que era él, venia solo y era su primera media maratón. Después llegó Vicman de "Fernandez a la Carrera", que empezó a gritar a los cuatro vientos ...¡MAESE! ... y rápidamente nos vimos, venía con sus amigos de "Atletismo Polán", Bekele, Antonio y Alfredo.

Mi mujer, que es una santa y me acompaña pacientemente a todas las carreras importantes, estuvo de fotógrafa oficial y nos hizo la foto para inmortalizar la quedada del grupo de blogueros.
En la primera foto, estoy con Jaime y su amigo Juan, y en la siguiente todos los blogueros, por orden: Jaime Navarrete, Rafa Jiménez, Maese, Antonio, Bekele, Alfredo y Vicman.
Después de charlar un ratillo y desearnos suerte, cada uno nos fuimos por un lado para hacer los calentamientos previos a la carrera y tomar posición en la salida según el tiempo que quería hacer cada uno.
Justo antes de empezar me encontré con Juan Luis, que llegaba tarde a nuestra cita y ya creía que no iba a venir. El día anterior, en la recogida de dorsales me dijo que no se encontraba muy bien, había estado malo los días previos y no pudo entrenar convenientemente. Me presentó a un amigo suyo, veterano corredor, con 5 maratones a sus espaldas, un figura!


Nos faltaba Juanma, que estaba recogiendo aún el dorsal y ya no salió en las fotos, porque mi mujer se separó de nosotros para tomar imágenes de la salida.
Nos dirigimos rápidamente a la salida porque quedaban 15 minutos para empezar, junto al globo de 1:50, allí nos encontramos con Rafa que salió con nosotros.
¡Que gran ambiente!.....
Rafa, salió "escopetao" para adelante y le perdimos de vista enseguida, y Juan Luis se quedó por detrás. Juanma y yo corrimos juntos hasta el kilómetro 12, donde quedamos con mi mujer para que nos hiciera una foto.


Fuimos a un buen ritmo la primera mitad de la carrera, teniendo en cuenta que era cuesta arriba, pasando el km 10 en 51:15, nuestro objetivo era mejorar la marca que hicimos en febrero en la Media Maratón de Torrevieja.

A partir del km 12, ya nos separamos, parece que Juanma iba tirando más que yo y le dije que se adelantara... y cada uno fuimos a nuestro ritmo, el caso es que durante varios kilómetros le vi todo el rato 30 metros por delante de mi, pero me costaba alcanzarle.
Había quedado con Cristina, en el km 16,5 y en el 20 para vernos, pero la pobre no llegó a tiempo al los puntos de encuentro y ella se creía que me había pasado algo, de hecho estuvo en el km 20 esperándome, pero ya hacia media hora que yo había llegado a la meta.
Tuve muy buenas sensaciones toda la carrera, el ambiente me hacía olvidarme del cansancio, de hecho, el km 19 y 20 que había una subida muy fuerte para entrar en el Retiro, no bajé el ritmo, incluso fui adelantando gente, vi en mi reloj que podía bajar mi MMP y apreté el ritmo entrando en meta a toda pastilla, paré mi crono en 1:49:00, aunque el tiempo neto oficial que me dio la organización es de 1:47:39, que es el que voy a tomar como bueno (es mi maca acreditada y mi mejor MMP), un ritmo medio de 5:06, estoy supercontento!, no llegué cansado, con la sensación de poder hacer unos cuantos kms más, ya empiezo a pensar que estoy preparado para el MAPOMA.


Al primero que me encontré nada mas terminar fue a Jaime Navarrerte, que había montado su particular sala de masajes deportivos en un banco del parque, estaba dando masajes a los amigos, pero allí le dejé para ir a buscar a mi mujer donde habíamos quedado, estuve 30 minutos esperando y no aparecía, ya estaba preocupado, así que volví donde estaba Jaime y le pedí el teléfono para ver si conseguía localizar a mi mujer, y así fue.
La pobre seguía en el km 20 esperando a que pasara, así que ya nos vimos y me acompañó a ver a Jaime que con sus benditas manos me dio un masaje que me dejó como nuevo ¡que grande es Jaime!.
Luego me encontré a Vicman, Bekele, Antonio y Alfredo que venían tan contentos, habían disfrutado mucho y habían hecho buenos tiempos. Me encontraba como en familia, encontrando caras conocidas con las que poder hablar y compartir sensaciones vividas en la carrera.

Al final, también me encontré a Juanma , a su novia y a Juan Luis.
Juan Luis no consiguió mejorar su MMP que hizo en Torrevieja (había estado malo los días previos a la carrera y no se pudo esmerar a fondo, le disculpamos!).
Juanma estaba contento porque había mejorado su MMP y paró el crono en 1:48:50, según esto había entrado 10 segundos por delante de mi.
Días después, en casa, viendo los vídeos de entrada de la carrera nos dimos cuenta de que entramos hombro con hombro, pegaos, pero ni nos dimos cuenta, porque había muchísima gente y cada uno tiró para un lado diferente ¡que curioso!.


Aquí os dejo varias fotos que me hizo la organización, estoy encantado con la experiencia vivida, como siempre, me vuelvo feliz a casa con mi mujer, y ¡Atención primicia! ... también contento de que estuviera allí, mi hijo, que todavía no ha nacido, solo le quedan 3 meses, pero me encanta que ya vaya cogiendo afición, porque uno de mis sueños es que algún día corra conmigo una carrera !!

miércoles, 8 de abril de 2009

Anticipo de la Crónica: Cierre por vacaciones

Queridos amigos,
el que suscribe se va de vacaciones unos días, así que estaré totalmente desconectado hasta el Domingo.
Pero no quiero irme sin dejaros un anticipo de mi crónica, bueno, básicamente unas cuantas fotos.
Y decir, que fue un día fantástico, correr una media maratón en mi ciudad, correr con mis amigos y conocer a casi todos los compañeros blogueros ha sido una experiencia que no olvidaré fácilmente.
Me quiero currar una buena crónica, así que la semana que viene me esmeraré a fondo y pondré más fotos.
Un abrazo a todos.


Quedada Bloguera.




miércoles, 1 de abril de 2009

Crónica Marathon de Rotterdam 2005 by Miguel Serrano

Mi amigo Miguel, que se ha convertido en mi entrenador personal para mi preparación del MAPOMA 2009, ha corrido dos maratones y en ambas bajó de las 3 horas. Para conseguir esto hay que tener un nivel que pocos pueden alcanzar, porque esto supone una dedicación y una preparación dificilmente asumible por cualquiera.
Me ha dejado compartir con vosotros su crónica, que para mí siempre ha sido una motivación y un referente para decidirme a correr algún dia un maratón ...

Decidí no volver a dormirme más cuando el reloj de la televisión del hotel me anunciaba las 6 y 47 minutos. Dormir a ratos, viendo pasar las horas durante la noche, es algo natural en mí, pero ser la noche previa a la maratón acentúa esta circunstancia. Ahora agradezco la siesta de ayer, digna de un oso en plena hibernación. Al ver que la ventana me regala una vista de los edificios de Rótterdam bañados por un sol tenue, el corazón se me caldea, porque la perspectiva de correr bajo la galerna del monzón que caía el día anterior, me hacía estar inquieto y poco esperanzado. Y llega el momento del ritual, porque todos tenemos uno, y yo el mío; el desayuno frugal, sin leche, cerrar los ojos, visualizar la salida, la llegada, colocar el dorsal con mimo en la camiseta, como un artesano. Calzarme, siempre primero la izquierda. Ya quiero calentar; faltan más de tres horas pero ya quiero calentar. El tiempo pasa cruelmente despacio, se atasca incluso. Tengo que salir a la calle, no sé para qué. Quizás necesito empezar a empaparme del ambiente de carrera, síndrome de abstinencia de olor a reflex, de megafonía incomprensible (además en holandés), de compartir ansiedad en miradas cómplices con otros atletas que buscan lo mismo. Subo a la habitación de nuevo y Begoña (mi mujer) me mira con extrañeza; es difícil comprender lo que pasa por la cabeza de un maratoniano, un individuo que ha decidido voluntariamente someterse a un sacrificio irracional para cualquier ajeno y conjurar todos los oráculos (los que existen y lo que no) para jugarse cientos de kilómetros de entrenamiento un rato, menos de lo que dura la película de El Señor de los Anillos, sin ir más lejos. Pero mucho más difícil es entender lo que pasa por la cabeza de un maratoniano una hora antes de la maratón, cuando los oráculos están conjurados, los demonios se han hecho sólidos y la tensión rezuma por cada poro.
Bajo a calentar, y necesito sentir el frío en los brazos y en las piernas, como un bálsamo que me afina y me prepara, como un aguijón que espolea. Me he untado medio tubo de vaselina, antiinflamatorio, radio-salil (producto sacado del mismo centro del infierno).Troto por calles perpendiculares, concentrándome, apretando los ojos y mirando más allá, pensando en dentro de dos horas, cuando necesite volver a apretarlos, y los puños y los dientes. La incertidumbre de saber cómo voy a reaccionar, si el cielo va a seguir cerrándose (porque se está oscureciendo), si volverá el muro, el impío e implacable, si sabré soportarlo. Cuando vuelvo en mi, quedan minutos, apenas 20, y empiezan a caer las primeras gotas, así que el medio tubo de vaselina que me queda me sirve para untarme enteras las piernas y provocar lo que mi mujer llama el “efecto pato” en referencia a la capacidad que tienen las plumas de los patos para proteger del frío e impermeabilizar del agua. Me miro de arriba a abajo: el efecto pato lo culmino con un gorro amarillo, a modo de reclamo, para que Begoña me localice en su periplo ciclista de ayuda logística y por si, por casualidad, la organización decide fotografiar a alguien pintoresco para presentar su edición del año que viene. El citado gorro y los guantes son exigencias del tiempo, que se ha torcido en los últimos minutos. Envuelto en plásticos amarillos entro en el cajón reservado para los atletas sub 3h10. Avanzo contra viento, marea y codos hasta acercarme a las primeras filas. Forma parte del ritual. Tensión. Cuatro minutos. Un cantante local aparece en escena, entonando una melodía marcial, que quizás sea algún himno holandés o algo parecido, y que rápidamente tiene la capacidad de enardecer a las tropas, quienes corean a voz en cuello. Sin entender absolutamente nada, también me eleva el espíritu, la carne de gallina, los ojos vidriosos, empañados. Acorde final y grito pletórico de 12.000 personas como si fuéramos una sola. Un minuto. Los altavoces empiezan a emitir un sonido metálico constante, como un gong permanente, eterno, místico. Las voces se acallan por completo. Es como una comunión previa, algo que resume perfectamente lo que hemos recorrido todos para llegar aquí, y lo poco que nos queda por recorrer. Resuena el gong profundo, que corta la respiración.
Segundos.
Segundo.
Cañonazo.
Y miles de gritos porque el torrente humano se ha desbocado.
Quiero correr, pero los primeros metros siempre son lentos, tensos. Uno trata de quitarse de encima corredores que salen despacio, que entorpecen. Al levantar la vista, no hay carretera ni calles delante, sólo atletas, sólo obstáculos. Siendo racional no resulta rentable el gasto de energía al esquivar corredores en relación al avance que me supone. Pero no se me puede pedir que sea racional cuando llevo recorridos, sin contar el más de un millón de entrenamiento, 300 metros y me quedan casi 42.000. Existe cierta incertidumbre acerca del ritmo hasta que no se pasa por la pancarta del primer kilómetro. Uno tiende a conocerse bien y a saber controlar el ritmo, pero el miedo a excederse en los primeros tiempos de paso es alto, porque en la maratón estos errores tienen un coste muy alto. Para cuando miro el reloj han transcurrido más de 5 minutos, así que me debato entre la idea nefasta de haberme saltado la primera referencia o la más nefasta aún de haber enterrado mi primer minuto en un trote demasiado percherón. Confiando en lo primero, trato de mantener el ritmo, que por pura sensación me parece apropiado. El objetivo es hacer una marca entre de 2 horas 53 y 2 horas 58, así que he decidido marcarme tiempos de 4’10” por kilómetro (que supondrían algo menos de 2 horas 56’) más como referencia que como puro objetivo, ya que controlar el tiempo en bloques de 10 segundos es más sencillo. Chispea levemente pero voy entrando en calor, así que decido quitarme el plástico amarillo que resguarda del frío y el agua. Me lo arranco y busco papeleras (da pena manchar unas calles tan bonitas y organizadas como las de Rótterdam) durante un pequeño tramo. Cansado de tanta organización holandesa pero de que no hayan instalado papeleras, acabo por disparar el plástico a un hueco en los espectadores, pero mi velocidad de carrera (nada despreciable) y mi mala puntería (despreciable por completo) logran que el plástico impacte en la cara de un amable flamenco, que al instante pierde la condición de amable. Con la tontería del plástico, el siguiente vistazo al reloj me devuelve algo más de 10 minutos y vuelvo a la encrucijada de la falta de referencias. Continúo con el ritmo y una vez dejado atrás el emblemático puente por el que pasaremos de nuevo dentro de 20 kilómetros, las calles empiezan a abrirse. Hacia rato que el gentío había dejado de estorbar pero es ahora cuando se corre con comodidad. Una comodidad relativa porque el bíceps femoral, que me ha estado dando guerra los últimos días de entrenamiento, lleva hormigueándome desde la salida. El kilómetro 3 aparece ante mi vista y compruebo que mi sentido del ritmo ha sido bueno: 12’21”. Funciono como un Longines, tú. Reconforta y satisface comprobar que uno educa a su cuerpo como para alcanzar una precisión tan ajustada por puro instinto La primera premisa, la de escoge run ritmo adecuado desde el principio, se ha cumplido. Hay otras que no dependen de mí, como el clima.
Está soplando viento y después de cada curva evalúo su procedencia. No tardo en encontrar resguardo detrás de la espalda de un espigado atleta que lleva un ritmo muy similar al mío. Su roja camiseta de manga larga también es reveladora acerca de la temperatura. Los siguientes cuatro kilómetros lo hago detrás de la Gran Camiseta Roja, sin siquiera dejarme ver por él, como una auténtica rémora. El kilómetro 7 supone una alegría. Begoña me espera en bicicleta para animarme y darme cuanta vaselina necesite (si queda) así como toda suerte de ungüentos, bebidas isotónicas y plásticos y chubasqueros por si la lluvia y el frío arrecian. Sus gritos de ánimo mientras circula por el carril bici paralelo no solamente me reconfortan, sino que me desmontan el tenderete parasitario. La Gran Camiseta Roja se gira y me espeta un perfecto “¡coño, tú también eres español!” así que a partir de este momento, resulta éticamente más complicado seguir con la estrategia de seguir su estela de tapadillo. Además su castizo comentario atrae a otros tres españoles más, el Jordi (un catalán que probablemente no se llama Jordi, ni falta que hace, y que va a por 2h53) y los Banestos (dos tipos que siempre hablan por señas y visten de azul, patrocinados por Banesto), que se unen al grupo y de repente me siento como en casa, añorando la tortilla de patatas y el buen tiempo. Las ráfagas de viento en contra las paso detrás de la Gran Camiseta Roja y el resto, asintiendo monosilábicamente a la afable conversación que trata de entablar GCR, como si para él la maratón fuera un paseo; su objetivo es bajar de 3 horas. El Jordi algo aporta, pero no tarda en marchar hacia delante, motivado por que espera hacer varios minutos menos que nosotros. En cuanto a los Banestos, no hacen comentario alguno y a los pocos kilómetros me percato de que se han esfumado.
El kilómetro 10 lo pasamos en 41’14”, es decir 25” más rápido que la media prevista. Resulta razonable, porque hay que contar con que al final perderé tiempo. Resulta curioso pensar que la preparación física y mental que exige una maratón, permite que durante una gran parte de la carrera (entre 20 y 25 Km) uno no aprecie cansancio. as dos primeras hora (se dice pronto) se convierten en un puro trámite. Que la maratón empieza en el 30 es una cuestión irrefutable. El hormigueo del bíceps ha ido remitiendo y a partir del kilómetro 10 ó 12 dejo de notarlo. No sé si sentirme aliviado o preocupado. En el kilómetro 14 el parcial marcado es malo, 4’19” (luego pensé que probablemente estaba desplazada la pancarta) y decido salirme del grupo para intentar alcanzar a otro más adelantado. Marco ’56” en el siguiente kilómetro (lo cual confirma mi teoría del desplazamiento del cartel del kilómetro anterior) pero ras más de un kilómetro en solitario tratando de llegar sin éxito al grupo de delante, desabrigado del viento y la lluvia, decido dejarme alcanzar por mis antiguos compañeros. Quizás, éste fue mi único gran error de la carrera. Los avituallamientos producen cierto alivio, físico y mental. En alguno de ellos, probablemente el del Km 15, cometo la torpeza de respirar mientras trato de beber, así que el atragantamiento es sonado, así como las carcajadas del público y los propios voluntarios de la organización. Tras tener que frenar unos metros recupero el paso rápidamente. Algo que no seré capaz de hacer una hora y media más tarde. Hasta el kilómetro 18 sigo ganándole segunditos a la media de 4’10”. He cogido hasta 32” de margen. Lleva unos kilómetros lloviznando pero a estas alturas el agua cae con más fuerza. Begoña no puede seguir a nuestro lado porque las fuerzas del orden se lo impiden. Nos despedimos y confío en sea capaz de saltarse la vigilancia y pueda volver a apoyarme en los últimos kilómetros de carrera. Además, hace rato que la Gran Camiseta Roja está haciendo la goma entre un grupo más retrasado y el mío, así que no puedo usar su espalda-paraguas. Ahora voy metido en un grupo numeroso que siempre comanda un tipo vestido con camiseta blanca y con muy buen aspecto, muy carismático, marcando un ritmo estable. El Comandante porta un cinturón lleno de botellitas con brebajes de colores, que tentado estoy de probar disimuladamente, y luce una planta y porte que dan confianza, muy calvito él, muy concentrado. Nos acercamos de nuevo al puente, que aparece a lo lejos. Pasamos la media (1 hora 27’32”) y me dan ganas de animar al grupo con un flamante “¡venga, chavales, que sólo nos queda volver!” pero no confío en que me entiendan. Además el Comandante no ha dado órdenes de comunicarnos así que prefiero no ofenderle.
El mal tiempo está haciendo mella y los últimos kilómetros se están resintiendo en cuanto a parciales. Cuando pasamos el puente cerca del 24 la ligera pendiente hace que todos tengamos que cerrar un poco la zancada. Así que haciendo uso de una cordura impropia en mí, decido bajar el ritmo deliberadamente: prefiero perder unos 10 ó 12 segundos en este kilómetro y no cargar las piernas. Cuando llegamos a la cota más alta, el centro del puente, tomo el parcial del Km. 24 y compruebo que apenas me sobran 6” de margen frente al ritmo de 4’10”. El grupo del Comandante se me ha escapado y me saca 20 ó 30 metros y yo diría que él está inquieto porque se le ha roto la formación en punta de lanza, de la cual yo participaba activamente como flanco izquierdo avanzado. Pero una vez ahí, paso a la acción. Ya sé que no es prudente, pero aprovechando la ligera bajada del puente al final, decido acelerar el ritmo y lanzarme en pos de los keniatas. O casi. ¿Cambiar en el 25, muy lejos de meta? Seguro que sí. Pero ya he gastado mi cordura y además a estas alturas salvo que desfallezca por completo, sé que voy a rebajar mi marca de 2h59’59” (ahí es nada). Es otra cosa que me llama la atención. Apenas he corrido una maratón y media en mi vida pero las sensaciones las conozco bien.
Entre el 15 y el 20 ya sabía que se me iban a dar razonablemente bien y precisamente por eso me atrevo a arriesgar, con cierta lógica. Adelanto al grupo del Comandante, que me mira de reojo, yo diría que con cierta reprobación. Justo cuando paso a su altura, un grupo de élite (su mujer y su hija) le suministran un cinturón de brebajes mágicos nuevo. Aprovechando la confusión, es el momento de probarlos: ahora o nunca. Pues nunca. Paso al grupo y continúo. A partir de ahí, el circuito transcurre por una zona más rústica, alrededor de un lago, que no recuerdo haber visto en ningún momento. Hasta el kilómetro 31, los tiempos siguen siendo buenos, pero el pulsómetro me da la primera señal de alarma. He notado un indicio de flaqueo, sencillamente porque he sido consciente de que tenía que hacer un esfuerzo por mantener el ritmo, y que la carrera ya no es inercial, como hasta ahora. Llevo más de 2 horas entre 171 y 173 pulsaciones por minuto y este último kilómetro me ha exigido subir a 176. Empiezo a sufrir, demasiado lejos de meta, pero me obligo a no bajar el ritmo. Hace bastantes minutos que no pertenezco a ningún grupo, la Gran Camiseta Roja se ha quedado atrás, los Banestos desaparecieron sin dejar rastro, el Jordi se fue por delante (¿cómo andará?) y al grupo del Comandante le perdí la pista y ninguno de ellos me acompañó. Ni el Naranjito, ni el Espigao, ni el Gorrorrosa (por el gorro rosa). Me pregunto si el Gorrorrosa me llamará a mi algo así como el Gorropollo, o algo parecido en su idioma. Llevo mucho rato pasando gente, sin encontrar nadie con quien acomodarme. Tampoco recibo visitas por detrás. Es una sensación extraña, estoy llegando al muro y sin embargo adelantar atletas ayuda, reconforta. Alrededor de mí, sólo veo víctimas del cansancio que me ven pasar con resignación, sin esperanza de recuperarse. Yo trato de luchar contra esa sensación, forzando cada zancada. A ladrillazos contra el muro.
El kilómetro 35 es el verdadero punto de inflexión. En el avituallamiento, tengo un breve episodio Mister Bean, un par de toses y ya está. Pero no está porque cuando trato de recuperar el ritmo, las piernas no me responden. Me paso varios segundos tratando de acelerar hasta alcanzar la velocidad de crucero anterior, pero no puedo. Como si se tratara del panel de mandos de un coche, todos los indicadores dan alarmas. Los kilómetros está saliendo más lentos (están por encima de 4’20”), el pulso es cada vez más alto, algún que otro escalofrío, síntoma inequívoco de falta de agua, sales, vitaminas y L-Caseinmunitas en general.
El muro en todo su esplendor, como lo cuentan los sabios y los viejos del lugar. Cuando uno llega al muro, está a su merced. A pesar de todo sigo pasando gente, pero ya no consuela. Soy como ellos, sólo que aún no tanto. Mirando el suelo, apenas un metro más allá de mis zapatillas. A partir de ahora, dejan de importarme los kilómetros. Calculo el tiempo que me queda para llegar y cada poco miro el reloj, con la esperanza de que hayan pasado muchos minutos, pero se traba en cada segundo. Lo único que funciona correctamente es la pequeña calculadora instantánea que todo maratoniano tiene en su cabeza. Recalculo el tiempo final, que estará por debajo de 2 horas 58’, salvo que reviente por completo. Pero lo que me queda es sólo dolor. Me olvido de los pasos, de los árboles de alrededor, del sol que ha aparecido por fin. Sólo quiero volver a mirar el reloj y que me falte otro minuto menos, y luego otro. Oscuro y sumido en ese silencio rítmico de las zapatillas contra el suelo, suena la voz de Begoña, que me hace levantar la mirada por primera vez en muchos minutos y en no sé cuantos kilómetros. Entonces sí descubro el sol que se filtra por entre las ramas de los árboles que nos flanquean el paso. Compruebo que ya no hay viento ni lluvia, que a última hora, hay tregua. Tarde quizás, pero tregua. “Dame de beber”, le digo y saca de la mochila mi bebida azul, que apenas puedo sostener. Bebo todo lo que puedo y cuando noto que el peso adicional recientemente incorporado me lastra le doy la botella a un corredor al que estoy adelantando. “Pa ti pa siempre” “Gracias” Otro español a destiempo. Begoña me anima, que voy muy rápido, que no hago más que adelantar gente, que ya no queda nada, que soy un campeón, un valiente. Aprovechando su momento de paroxismo le pido que haga la colada las tres próximas semanas y acepta de forma entusiasta. Ella sólo quiere mi bien.
De repente, aparece el Jordi. Está vacío, sin fuerza, con lo ojos como huevos de paloma. Cuando paso a su lado, le animo lo justo como para no desfallecer yo también. Se hunde detrás, desaparece de nuevo. Sufriendo mucho, pero con la compañía de Begoña los siguientes minutos (ya nunca más kilómetros) pasan mejor. A lo lejos, la ciudad, las calles abarrotadas de gente. Entramos en las calles y las fuerzas del orden vuelven a separarme de Begoña, que esquiva espectadores exhortándome a lo lejos las últimas consignas animantes. El kilómetro 41 se hace eterno, y trato de acelerar por puro instinto. Estirar la zancada, otro esfuerzo ímprobo cada vez. Me amaga el bíceps, que me recuerda que no se ha olvidado de mí. Un par de pasos en falso, una palmada en la pierna y continúo. Y llega el último kilómetro (y los 195 metros). Será lo que llaman olor a meta. Las piernas vuelven a correr. Es un esfuerzo distinto, menos agónico, más heroico, más épico. Es algo así como un último cartucho que siempre está presente, para usarlo una sola vez. El bullicio es maravilloso y disfruto de cada paso, de cada aplauso por mi y por todos mis compañeros, los que corren a mi lado, los que ganaron y llevan cincuenta minutos descansando ya, los que tienen aún tres horas por delante. Disfruto y saboreo el final, tratando de retenerlo, de quedarme suspendido, quiero guardar esto, estar aquí y ahora, sin que pase el tiempo (no vaya a ser que la marca se estropee). Ver la meta, el arco azul, no es una sensación muy explicable. Inunda y desborda. El arco se hace cada vez más grande, el cronómetro perfila las cifras: 2 horas 56 minutos muchos segundos. Alzo los brazos y araño las nubes, buscando el cielo, rozándolo quizás. …y 58 segundos. Mi tiempo real es de 2 horas 56 minutos y 46 segundos, por el retraso de la salida. Se acabó. Me lanzo como un felino inválido hacia las bebidas, la fruta, el plástico que abriga, el señor que me da la medalla (le pido que me la cuelgue, quizás porque resulta más grandioso, quizás porque no podría levantar su peso yo solo). Camino muy despacito, que es lo más rápido que puedo y busco la salida. Allí me espera Begoña, que ha tenido el don de aparecer en cada momento que la he necesitado. Ahora. Durante la carrera. Desde hace meses. Durante toda la vida. Me acompaña y me abraza. En ese momento, sólo dejé que la sensación de triunfo más absoluta me envolviera por completo como si fuera una manta cálida. Como dato estudiológico, incluyo las gráficas de los tiempos parciales por cada kilómetro y el pulso en cada parcial. También incluyo, como información redundante, pero que permite visualizarlo mejor, la diferencia acumulada frente a los pasos previstos de 4’10” por kilómetro y la misma información de pulso.

Incluyo, por penúltimo, unas cuantas fotografías que la organización tomó, a modo de auto bombo y platito de mí mismo.


Si tuviera que resumirlo, diría que las maratones se acaban. Esa es la gran conclusión que he obtenido. Esta frase me ha rondado la cabeza desde que crucé la meta. Y la veo desde dos perspectivas distintas. ...los kilómetros ya no pasan deprisa, las piernas ya no se deslizan como antes. Y cada paso me exige apretar los dientes, concentrarme en un soniquete rítmico, como el tic-tac de un reloj. Dos esfuerzos: el primero, cada tic- un paso, cada tac un paso; el segundo, cada paso, tan largo como el anterior. No desfallecer, a bloque, a bloque...eso me repito. Tiro de hombros, tiro de manos, de cabeza, levantando poco la vista, cada segundo tengo un horizonte inmediato, que alcanzo a cada paso, y otro horizonte inmediato. Ya no quiero ver la siguiente curva, ni quien me precede. Calculo los minutos que me quedan corriendo, ni siquiera la distancia, porque a estas alturas no puedo soportar que me quedan 6 kilómetros, 5.9, 5.8, 5.7, ... Por delante, me queda un eternidad parcial, no pasa el tiempo, cada paso un azote. Pero a pesar del extraño sentimiento de perpetuidad que me inunda, que prolonga la agonía, que me obliga a creer que el final no se acerca, que sigue igual de inalcanzable, las maratones se acaban. Aunque estaba enjaulado entre el muro y la perspectiva demasiado lejana de la meta que no llega, al final, tras alguna curva, nada distinta de las demás, aparece el arco, el cronómetro y la línea blanca que ponen fin a este flotar. Y aunque apenas dos minutos antes hubiera jurado que es imposible, las maratones se acaban. La segunda perspectiva es a más largo plazo. Después de meses largos, de entrenamientos en caminos fríos y solos, de sufrir los rigores de todo lo que pueden afectar a un maratoniano popular, de más de 1.300 kilómetros recorridos en 5 meses, de contracturas en músculos rebeldes, de abstinencias de hamburguesas y chocolate, de cientos de horas trabajando para ello y miles de horas pensando en ello, después de todo eso llega la salida y obviando las tres horas de gloria que dura la gesta, cuando se acaba la maratón (la maratón agónica, la que dura esas tres horas), entonces se acaba la otra maratón, la que ha durado meses. Y es cuando a uno se le queda un vacío, un extraño síndrome de Estocolmo del sufrimiento, una añoranza de casi lesionarse y sobreponerse, echando de menos la sensación de querer que se acabe, queriendo estar perdido de nuevo en algún sitio indefinido entre el muro y la meta. Por eso, mi gran conclusión es que "las maratones se acaban". Las que duran 3 horas se acaban por fin, y las duran meses se acaban por desgracia. Supongo que la maratón tiene esa particularidad, convierte a gente normal en héroes domésticos capaces de hacer un esfuerzo físico extraordinario y luego nos exige reflexiones metafísicas, que quizás son necesarias para desprenderse poco a poco de un objetivo tan cruel como puntual.

martes, 31 de marzo de 2009

Carrera del Agua, mi nueva MMP ... esto me empieza a gustar!


En mitad de mis entrenamientos para el maratón, cansado de la monotonía de correr solo y hacer tiradas largas aburrido, sin pena ni gloria ... decidí enrolarme en esta carrera con dos compañeros del trabajo: César y Álex... ¿porque no intentar matar el gusanillo que me dejó mi anterior diezmil en la carrera de Fuenlabrada, donde bajé mi MMP, quedandome con mal sabor de boca, ante las puertas de un sub48' ? (hice 48:01).
Pero había un pequeño problema que podría hacer que no llegara a la carrera en plenas facultades físicas y mentales, porque la noche anterior a la carrera se celebraba la Boda de mis amigos Rafa y Mayra, y era obvio que los excesos de comida y bebida e incluso el trasnochar me iban a afectar para la carrera del día siguiente.

Bueno, aún así, mis ganas de afrontar otra carrera más, otro diezmil con posibilidades de batir mi MMP, me hizo presentarme en la salida el domingo, con el cuerpo un poco revuelto y habiendo dormido únicamente 4 horas mal dormidas, me acosté a las 3:00 am y me levanté a las 7:10 am, para ir a Pozuelo a recoger a César y presentarnos en plaza de Castilla a la 8:15 donde habíamos quedado con Alex.
Hacía un frío que pelaba, madre mía ! Allí estábamos los tres en la salida, dando saltitos para no congelarnos, yo contento otra vez de estar acompañado de amigos corredores.

Con los nervios de la salida se me pasó el malestar (la resaca de la Boda)... suena el pistoletazo, pimba! y a los tres metros pierdo de vista a mis compañeros,... pues vaya acompañantes que me he buscado !! me duró la compañía unos 30 segundos aproximadamente, claro, estos perráncanos son como galgos, ¡si casi llegan por delante del coche que llevaba el crono, ja, ja, ja ...! bueno, esto es un poco exagerado! pero he de decir que hicieron una muy buena carrera.

Cesar: que tiene una marca de 39' (osea, un mákina total!), decía el jodío que estaba un poco en baja forma y que tenía una dolencia en la rodilla y que no iba a forzar mucho ... asi que claro, el pobre solo pudo hacer una marca de 40:21, vamos hombre!, que si no llega a ser porque está cojo y fue despacito, nos vamos de allí con la copa y su foto subida al podio. Es que mi amigo Cesar es muy modesto, yo con unos tiempazos así, me encargaba de que se enterase hasta el Alcalde de mi pueblo y lo pregonara en las fiestas patronales, ja, ja, ja.

Alex: que me llena de orgullo decir que le metí yo hace un par de años o tres el gusanillo de las carreras y los triatlon, terminó la carrera en 41:24 bajando su anterior MMP en 3 minutos, vamos, otro mákina el niño! ... éste me tiene preocupado... porque ya le he oido un par de veces hablar del "IRONMAN" y es capaz de hacerme ir un dia de estos a verle competir en Lanzarote o Hawai, o quien sabe.

Ahora voy yo! ... no sé, pese a haber dormido poco, bebido y comido como si lo fueran a prohibir, durante la noche anterior, en la carrera me encontraba con buenas sensaciones, estaba muy sorprendido de mi potencial, los entrenamientos para el maratón me han dado un fuelle y una forma física que jamás antes había tenido, me sentía feliz ... la verdad es que no fui a tope en la carrera porque a partir del km 6 noté de repente el cansancio, la falta de sueño, no obstante me sorprendió el ser capaz de adelantar gente subiendo la cuestecita del km 8, que obsesionado por no bajar el ritmo hice la subida bastante deprisa 4:20, yo alucinaba! ... total que sin mucho esfuerzo y con las pulsaciones más bajas que en la carrrera de Fuenlabrada llegué a la última recta, donde observé que el crono del arco de meta marcaba 46 y pico, aceleré a tope para entrar por debajo de 47', aunque resultó que el crono estaba desajustado y mi tiempo real fue de 47:12, sin gran esfuerzo conseguí batir mi anterior marca. Vuelvo a sentirme feliz, un triunfador! con el deseo de volver a correr un diezmil y con nuevos retos para este año ... me he propuesto bajar de 45', pero esto después de el maratón de Madrid que me toca ya dentro de poquito y no debo descentrarme de las tiradas largas.
Como premio a nuestro esfuerzo, nos metimos un pedazo de desayuno en el VIPS de Plaza de Castilla antes de recoger los coches para irnos a casa.
Llegué a mi casa a las 11:15, con los deberes hechos, con todo el dia por delante, justo cuando mi mujer se levantaba... la gente que no siente la pasión que tenemos los corredores, no entiende que no nos suponga mucho esfuerzo un madrugón así para hacer algo que nos gusta tanto. Los amigos con los que estuve en la boda el dia anterior no creian que fuera a ser capaz de levantarme para ir a correr a las 9:00 am. Me dicen que estoy loco !.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Solicito consejo: avituallamiento para Maratón

En las medias maratones que he corrido, nunca he echado de menos un avituallamiento especial, con el agua que da la organización cada 5 km, me ha bastado, pero pienso que en tiradas largas de más de 25 km o en las maratones, ya es importante llevar, glucosa, geles, etc ... pero no tengo ni idea que puede ser lo mejor y más cómodo de llevar.
Por eso, compañeros blogueros os pido vuestro consejo, ya que muchos de vosotros que habéis corrido maratones tendréis experiencia en estos temas.
He visto esta oferta en internet y no se si podría valerme o es muy exagerado.
Si que estoy pensando en comprarme algún cinturón para llevar algún gel o bebida isotónica, o algo así (los he visto en el Decathlon)
¿Que me recomendáis vosotros?. Supongo que con el avituallamiento normal de la maratón no es suficiente ... ¿Que trucos tenéis vosotros?.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Un fin de semana de los buenos...

¿Qué más se puede pedir? ... yo creo que nada ! ... este fin de semana, para mi, ha sido uno de los mejores de los últimos tiempos...

Viajecito a Torrevieja, sol radiante, rodeado de amigos y corriendo acompañado una Media Maratón ... he disfrutado como nunca ! ... y además he bajado mi MMP en 7 minutos.

Hace un mes mi mujer y yo decidimos ir a Torrevieja a pasar el fin de semana y de paso yo corría la Media Maratón, resultó que algunos de mis amigos también tenía casa en Torre y decidieron apuntarse y así nos reuníamos todos allí, para echarnos un fin de semana de risas, paseitos por la playa y comernos un espectacular arroz a banda en el famoso restaurante "Darsena" en el puerto de Alicante (uno de mis favoritos, en ningún sitio he probado un arroz como el que hacen allí).
Mi amigo Juan que ha empezado a correr en serio este año pasado (igual que yo) y su cuñado Juanma, que también es un figura y lleva corriendo más tiempo que nosotros, decidieron apuntarse conmigo y de paso se estrenaban en una Media Maratón.
El sábado, día previo a la carrera, estuvimos de risas contándonos las anécdotas de otras carreras, de entrenamientos, etc ... mientras nuestras mujeres hablaban de bolsos, zapatos, vestidos, etc... ya sabéis cada uno con su rollo !!

Como telón de fondo el puerto deportivo de Alicante, en una terracita con los barcos de fondo.
En fin, domingo a las 9:30, y allí estábamos los tres, en el paseo marítimo de Torrevieja junto a la salida, preparados y nerviosos para acometer un nuevo reto. Yo estaba encantado, la verdad es que casi siempre he ido solo a las carreras, y esta vez, estando acompañado he disfrutado como nunca. En los momentos previos al pistoletazo comentamos entre nosotros nuestra estrategia de carrera, Juan y yo decidimos ir juntos ya que mantenemos un ritmo similar y Juanma dice que según sensaciones, ya verá que hace, él corre a más ritmo que nosotros.
En la salida me paso un rato intentando localizar a Paco, "MALAGUETA Runner" (nuestro compañero Bloguero), pero no consigo verle.
En la salida gran ambiente!, muuuchos corredores. Dan el pistoletazo y salimos, que gozada correr por las calles de Torrevieja, cortadas al tráfico solo para nosotros, la carrera transcurre por un circuito de 10,5 km pegado al mar en la mayoría de los tramos, las vistas fantásticas! hay que dar dos vueltas.
Hace una temperatura de 19 grados y un sol radiante... que más se puede pedir?.

Juan y yo corremos juntos hasta el km 8 a un ritmo aprox. de 5:05, vamos charlando y comentando la jugada, muy entretenidos, le comento en varias ocasiones que vamos demasiado deprisa y que quedan muchos kms por delante, pero parece que aguantamos bien. Juanma se separó de nosotros en el km 1, llevaba un ritmo más fuerte, buenas sensaciones nos contó después, pasó el km 10 en 48', pero tuvo su particular muro en el km 12, nos contó que se vino a bajo y le costó mucho esfuerzo acabar la carrera, bajando el ritmo considerablemente en la segunda mitad.
En el km 8 empecé a despegarme de Juan, yo conseguí mantener el ritmo de 5:15 - 5:20 toda la carrera, pero Juan que era su primera media, se resintió de empezar a un ritmo demasiado rápido y en la segunda mitad lo bajó considerablemente.
Yo pasé el km 10 en 52 y pico, iba muy bien, tenía muy buenas sensaciones y estaba disfrutando como nunca de la carrera, me había propuesto bajar de 1:50, así que iba bien de ritmo aunque un poco justo, iba a tener que meter caña en los 3 últimos km, pero ya pensaría que hacer llegado el momento, así que decidí no agobiarme con el crono y disfrutar... quedé con mi mujer en los km 5, 10, 15 y en meta, para que me hiciera fotos y me diera ánimos, la verdad es que tiene una paciencia increíble, se lo agradezco un montón, porque sus ánimos son vitales para mi... además como siempre está en todo, se le ocurrió la gran idea de darme un plátano en el km 15, que me vino de perlas y me aportó un extra de fuerzas cuando más lo necesitaba.

Justo en el km 15,5 mis amigos Josete, Aida, Pepeluk y Mar... se cruzaron conmigo de casualidad, habían quedado con mi mujer para ir a vernos directamente a la meta. En ese momento me pillaron en mi peor momento de la carrera, agotado, medio atragantado comiendo el plátano con una mano y con la botella del avituallamiento en la otra mano, todo un cuadro ! al verles intenté impresionarles intentando poner una pose elegante, con la tontería me tropiezo y casi me esnafro contra el suelo! ... no pudieron evitar las risas de verme en aquella situación, que ridículo!... claro, luego tuve que aguantar las consiguientes risitas durante todo el día recordándome ese momento (bueno Josete, que además es mi compañero de la oficina, no ha parado de recordármelo durante toda la semana, que jodio el niño!, se lo ha contado al resto de los compañeros y ahora solo falta que me pongan un mote en el trabajo "el desgarbao" o algo así!)
En el km 18 ya iba un poco justo de fuerzas, no pude incrementar el ritmo para entrar por debajo de 1:50 así que decido relajarme y tirar para alante sin fijarme más en el crono... En el km 20, un corredor que ya había terminado la carrera, y caminaba por la acera, se me queda mirando fijamente y me dice "¿David?", yo le pongo cara de extrañado porque no le conocía de nada... y me dice "Soy Malageta" .... ahí ya caí en la cuenta: "Hombre! Paco, Malageta!!, ¿que tal amigoooooooo?"... sigo para alante, me hubiera encantado charlar un rato con él, pero claro, no era el momento... yo estaba ahí concentrado, dándolo todo para llegar a a meta.

Que ilusión me hizo verle, que tio!, ya había terminado hace un buen rato y estaba fresco como una lechuga, como se nota los que son fuera de serie! ... me pregunto si conseguiría bajar de 1:24, que me parece que es lo que se proponía. Resulta que ayer leyendo su blog, me di cuenta de que me dejó un mensaje para que nos viéramos antes de la carrera en una cafetería cerca de la salida! que pena y no me enteré! ... Bueno Paco, en la próxima nos vemos seguro!
Llegué a meta muy bien, tranquilo, no muy cansado y con muy buenas sensaciones, a pesar de la ampolla que tengo en la palnta del pie derecho desde los diezmil de Fuenlabrada.
Entro con una marca oficial de 1:52.50, he bajado considerablemente mi anterior marca de 1:59:27, así que estoy contentísimo y me lo he pasado genial. Pero me he dado cuenta que necesito más preparación y entrenar muchos más kilómetros si quiero acabar decentemente la próxima Maratón de Madrid el 26 de abril.

Al final entro 26 segundos por detrás de Juanma, y Juan entra en 1:58 y pico, están encantados de haber acabado su primera Media Maratón. Ha sido un dia inolvidable para todos !

Nos dan una bolsa del corredor muy chula, con una camiseta técnica amarilla (el color que más me gusta para correr), un cortavientos azul o blanco según la talla y una placa conmemorativa de nuestra participación en la carrera. La organización nos ha sorprendido gratamente!
Como hace un día espectacular nos vamos la pandilla de 10 amigos a tomar una cervecita en el paseo marítimo y después a comer unos espaguetis para reponer fuerzas. Los tres atletas estamos encantados de nuestra aventura, y no paramos de hablar del tema... he de reconocer que el resto de amigos han tenido una gran paciencia con nosotros, desde aquí les quiero dar las gracias a todos por el fin de semana tan divertido que hemos pasado juntos.
También un saludo a mi amigo Paco, "Malagueta".